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La tecnología de péndulo centrífugo

Como ha podido conocer gracias a nuestros artículos anteriores, el volante bimasa es un sistema complejo y compuesto por varios componentes que funcionan entre sí para obtener la amortiguación necesaria para cualquier par motor-cambio.

Con el fin de seguir mejorando las prestaciones y ofrecer una mayor comodidad de conducción con consumos aún más reducidos, se ha introducido el volante con péndulo centrífugo. En el gráfico pueden verse los resultados obtenidos con respecto a un DMF tradicional con el mismo vehículo.
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Se sigue tratando de un volante bimasa, pero con una particularidad añadida, y es que hay presentes masas suspendidas que pueden girar en sentido contrario respecto al movimiento transmitido que recibe el propio volante. Ahora intentaremos explicar mejor los componentes internos, su funcionamiento y las distintas tipologías existentes.

A la estructura clásica ya vista, en la brida interna, a la que está vinculada la masa secundaria, se añaden pernos sobre los que se apoyan pesos de masa calculada (Fig.2).
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Como puede verse en la figura, las masas pueden moverse libremente en los pernos con un movimiento oscilatorio que se debe precisamente a la forma de los asientos que se obtienen en los propios pesos.

¿Cuándo y por qué se mueven estos pesos?

En la mayor parte de los casos, la mera presencia de un volante bimasa permite obtener condiciones de funcionamiento adecuadas a las exigencias de los diseñadores. Cuando el DMF clásico ya no es suficiente, introducir la tecnología de péndulo centrífugo mejora aún más las prestaciones del volante.

Ante cualquier solicitud por parte del conductor del vehículo con el pedal del acelerador, se generan perturbaciones en las que, antes de aumentar los giros, se producirán resistencias que habrá que superar a causa de las masas rotativas del motor y el cambio. Esta situación crea inevitablemente irregularidades y vibraciones. Gracias al movimiento, precisamente pendular, en sentido contrario a estas masas suspendidas en pernos, gran parte de la energía producida por las irregularidades de funcionamiento de la cadena cinemática se disipa y, por lo tanto, se atenúan mucho las vibraciones generadas.

Cuando el impulso se produce en sentido de las agujas del reloj, las masas centrífugas se moverán en sentido contrario a las agujas del reloj, y viceversa. Durante la rotación del volante, por lo tanto, existirá la posibilidad de tener grados de libertad adicionales al ya obtenido con un volante bimasa tradicional, masa primaria y masa secundaria.
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¿Presenta este tipo de volante características especiales respecto a uno tradicional?

La disposición de las masas centrífugas modifica el diseño constructivo, en la imagen (fig. 3) pueden verse dos versiones con masas internas para cambios manuales y una versión con masas externas para un cambio automático.

Una particularidad que a menudo induce a error a quien maneja estos tipos de volante son los ruidos que generan en su manipulación si se sacuden en sentido longitudinal y transversal. De hecho, al agitar el volante en las dos direcciones, se desplazarán las masas internas, que recordamos que están suspendidas en pernos y que producirán un ruido metálico considerado anormal por quien no está familiarizado con esta tecnología.

​​​​​​Claramente, los movimientos impuestos al volante por la acción manual no podrán replicarse de ningún modo durante el funcionamiento una vez montado en el vehículo, y esto claramente impide de hecho el movimiento y el ruido de las masas. El efecto “maracas” perceptible en este tipo de volante es precisamente la característica que permite identificarlo como la tecnología de péndulo centrífugo.
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