¿Puede haberse averiado el volante bimasa? Qué comprobar y cómo sustituirlo sin errores

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Cuando se sospecha de un problema o de una avería en el volante bimasa, es aconsejable tener en cuenta algunos aspectos relativos tanto a las causas que pueden haber generado el problema como al modo de proceder correctamente para el diagnóstico y la posible sustitución posterior. Por lo tanto, siguiendo ciertas recomendaciones es posible evitar sustituir un volante que en realidad no presenta problemas o evitar errores de montaje que pueden dar lugar a graves consecuencias.

No olvidemos que la complejidad del sistema de embrague ha evolucionado no solo en lo que a componentes se refiere sino también en los procedimientos de montaje y, por lo tanto, solo con la información adecuada tendremos la garantía de estar haciendo las cosas de la manera correcta. 

 

Cómo comprobar un volante bimasa

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Una vez desmontado el cambio y el embrague, lo primero que hay que hacer es efectuar un examen visual de las superficies de trabajo del volante bimasa. De hecho, según el tipo de rodaje que haya realizado el vehículo, nos encontraremos con situaciones distintas, pero existen parámetros que se mantienen comunes a todos los kilometrajes. Normalmente, es habitual detectar indicios de desgaste, estrías, manchas causadas por calor/depósito de material de fricción del disco, que indican que el volante se ha sobrecalentado.

Pero, ¿cuándo un sobrecalentamiento se considera normal y cuándo resulta problemático para el volante? La directriz a seguir es que, si la superficie de fricción con el disco está sobrecalentada con restos continuos o con manchas, pero el sobrecalentamiento no ha alcanzado la parte interna del volante (incluimos fotos, se encuentran en los folletos técnicos), seguramente no habrá problemas relacionados con el calor al que ha estado sometido el volante. En este caso, quiere decir que el calor debido a las fricciones ha sido eliminado correctamente por la masa secundaria sin afectar el rodamiento central u otras partes internas del volante.
 

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Obviamente, al nivel de las superficies hay que asegurarse de que no haya surcos ni rastros que puedan perjudicar el correcto asentamiento del disco de embrague.
El otro aspecto importante es evaluar la presencia de grasa en el volante. Una cantidad mínima que escape por los orificios de ventilación posterior es normal y se permite cuando el vehículo presenta un kilometraje elevado. Otra cosa es que dicho escape se produzca con pocos kilómetros y con un volante recién instalado. En este caso, hay que llevar a cabo un análisis en profundidad de la situación.   

Hasta ahora se ha hablado de comprobaciones en su mayor parte visuales, pero también existen y son necesarias comprobaciones con instrumentos. Ahora veremos qué instrumentos hay que utilizar y cómo utilizarlos.
En el catálogo está disponible el maletín de herramientas LuK 400 0080 10, que contiene todo lo necesario para realizar la prueba en un volante bimasa considerado defectuoso.
Existen dos juegos distintos que todo volante posee: juego angular (al giro) y juego de basculación.

Estas dos características son fundamentales para poder compensar los desalineamientos naturales que existen entre motor y cambio; por lo tanto, tener una cierta holgura entre masa primaria y masa secundaria es normal.
Todos los volantes bimasa tienen sus holguras características que varían según la referencia del producto y el modelo de vehículo. 
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El primer dato característico que debe comprobarse es el juego de basculación, es decir, la capacidad de la masa secundaria de poder bascular respecto a la masa primaria con el rodamiento central como eje. Al tratarse claramente de una oscilación, se habla de una magnitud en mm. Con los utensilios y el comparador incluidos en el maletín 400 0080 10 resulta posible llevar a cabo esta medición. Empujando la masa secundaria contra la primaria, el comparador se posiciona en la periferia externa y se pone a cero. Apretando exactamente el lado opuesto al punto de contacto del comparador, se hace bascular la masa secundaria; por lo tanto, la medición registrada será el juego de basculación máximo del volante.

Para el juego angular, es decir, cuánta rotación libre tiene la masa secundaria antes de empujar los muelles internos del volante, existen dos unidades de medición distintas: grados angulares y número de dientes de la corona de arranque del volante. En la aplicación están disponibles ambos datos para una mejor medición del juego angular. La medición se realiza, con la herramienta dedicada, haciendo rotar la masa secundaria en las dos direcciones cargando los muelles internos. La diferencia entre los dos puntos libres es el juego angular máximo.
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​​​​​​​Si el examen visual y el examen con instrumentos de medida han tenido un resultado positivo, muy probablemente el motivo de un posible ruido o anomalía no deba atribuirse al volante, sino más bien a otros elementos del vehículo. De hecho, a menudo el volante hace ruido a causa de una vibración excesiva proveniente del exterior. Todos los volantes tienen una determinada frecuencia de funcionamiento impuesta por el grupo motopropulsor y por la masa del vehículo. Si algo no funciona correctamente, el volante se sale de estas especificaciones y puede hacer ruido.

Por lo tanto, en caso de ruidos, resulta fundamental comprobar que el sistema de gestión del motor y el grupo cambio-diferencial se encuentran en buen estado. Tampoco hay que olvidarse de los soportes del motor y el cambio necesarios para sustentar el grupo y para amortiguar las vibraciones.

¿Qué se entiende por comprobación del sistema motor?
Se trata de verificar todos aquellos elementos dedicados a gestionar la combustión. Por lo tanto, ¿qué se debe comprobar?

  • Funcionamiento correcto de la válvula EGR y de la mariposa de admisión
  • Funcionamiento correcto de los inyectores y de su corrección al ralentí
  • Funcionamiento correcto del sistema turbocompresor
  • Limpieza del filtro antipartículas
  • Velocidad de arranque del motor
  • ​​​​​​​Batería en buen estado y bien cargada

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A menudo sucede que, después de sustituir un volante que hacía ruido, vuelve a ocurrir el mismo problema. El análisis de los aspectos mencionados anteriormente casi siempre permite solucionar el problema.

Por último, es importante considerar cómo se ha montado el embrague en el volante. De hecho, existen casos en los que a un volante bimasa se asocia un embrague autoajustable SAC/TAC para el que se hace obligatorio el uso de la herramienta para embragues autoajustables disponible con código LuK 400 0237 10. Si no se utiliza dicha herramienta, se provocan daños irreversibles en la placa de presión o en el sistema de recuperación de desgaste interno con consiguientes problemas de separación del embrague. Claramente, con el disco en contacto, el volante vibra axcesivamente y produce ruidos.
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